Joaquín Osorio Carralero: el ángel creíble

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Entrevista realizada por la escritora Rosa María Batista a Joaquín Osorio Carralero, Premio Nacional de Promoción de la Lectura en Cuba, a propósito de su cumpleaños sesenta y seis. 

Editora: Se dice que Joaquín Osorio Carralero es el ángel de los jóvenes escritores y artistas de Holguín y de otras latitudes del mundo  ¿qué se siente ser esa persona que tanto ha ayudado y al cual tantas personas le están agradecidos?

Joaquín Osorio: Eso que dicen que soy un “ángel de los jóvenes escritores” es el premio más importante de mi existencia. Me siento con alas que me han dado Dios y la Virgen a través de los libros, los mejores amigos del hombre, porque lo acompañan durante toda su vida brindándole un caudal de conocimientos y haciéndoles mejores personas. Sí, alas con las que he podido volar con los libros para hacerlos llegar a tantas criaturas humanas. Siento que Dios y la Virgen me han dado esta hermosa misión de descubrir talentos, de guiarlos, de salvarlos de la mediocridad, el tedio y la banalidad. Ellos me lo han agradecido, últimamente Antonio Herrada y Moisés Mayán. Me han emocionado hasta hacerme llorar, pero de alegría. Es como un bálsamo para quien va a arribar a sesenta y seis años y no tiene hijos. Ellos lo son para mí. Son mi esperanza, mi aliento, pero también son alumnos adelantados que han superado al maestro, como el investigador de la música Zenovio Hernández Pavón o el historiador Minervino Ochoa Carballosa. Les seguiré ayudando cuando esté en otra dimensión humana.

Editora: Vivir una larga vida implica también vivir experiencias muy ricas y diversas, si tuviera que salvar en la memoria tres momentos de la suya, ¿cuáles serían?

Joaquín Osorio: Vivir, gracias a Dios y a la Virgen, ya casi sesenta y seis años de existencia y cuarenta y siete de una labor pasional, constante y abnegada, de increíbles sueños y edificantes realizaciones, de locuras, como las de la canción de Silvio, y otras tantas aún más asombrosas, ingenuas y atrevidas que están en ese pasado rico, efímero, reconfortante que me encantaría volver a vivir.  Salvaría de esa odisea, aquella biblioteca universitaria que creció, de tres mil títulos a veintiséis mil; los primeros diez años del concurso “Nuevas Voces de la Poesía” y de la tertulia “Noche de Poesía” y sobre todo, el canje y los donativos de publicaciones que llegaban desde tantos países del mundo gracias a centenares de cartas que escribí con mi puño y letra. Salvaría el préstamo de los libros a los jóvenes y el préstamo a domicilio a mis amigos escritores, todos los domingos. Salvaría las lecturas de poemas que hacía ante más de trescientos jóvenes, observando la emoción de sus rostros, la luz de esos rostros, la satisfacción del disfrute, del placer ante ese acto de fe y amor: la poesía.

 Editora: ¿Se nace promotor o se hace? ¿Por qué eligió ser promotor?

Joaquín Osorio: Yo me hice promotor desde que mis grandes maestras me enseñaron a leer y a escribir y mi madre, Elia Margarita Carralero, me compraba casi todos los días en la librería, cuatro o cinco libros muy baratos, los precios iban desde veinticinco centavos hasta cinco pesos. Esto ocurre después de 1959. En 1962 se hizo la Campaña de Alfabetización en Cuba, cientos de jóvenes se prepararon y fueron a los campos con una cartilla y un manual para salvar de la ignorancia a miles de campesinos. Yo con sólo diez años, alfabeticé a tres vecinos míos, allá en la calle Cervantes entre Cuba y Prado. Recuerdo dos de los nombres: Herminia, la hija y Pedro, el padre. Bueno, gracias a mi santa madre conforme una biblioteca personal con más de trescientos títulos que después de leer, prestaba mis compañeros y compañeras de la escuela. Ya en los años de 1970, me dice profesor emergente de la enseñanza secundaria y al desarrollar aquel precioso plan de estudios de Español – Literatura, provoqué en mis estudiantes el deseo de leer las obras de Homero, Shakespeare, Molière, Balzac, Dante, Shólojov, Martí, Renée Méndez Capote, Guillén y otros tantos escritores contemporáneos. Eso fue hermoso. Mis alumnos aún no me olvidan. Desde 1980 a 1999 inicié una titánica e inolvidable tarea: el desarrollo de colecciones. Me volví como el Quijote, y escribí cientos de cartas a más de mil instituciones de veintitrés  países, con mi puño y letra, el resultado fue impactante. Empezaron a llegar tantos libros y revistas que llamaron la atención de escritores, profesores, investigadores y alumnos. Yo promovía las novedades a través de exposiciones de publicaciones. Todo el mundo elogiaba los resultados y yo era el centro de aquella “gran locura” movida por mi pasión. Ahora después de tantos años lo recuerdo y siento una satisfacción tremenda, edificante. Contribuí a la superación y la felicidad de tantos seres humanos ¡qué maravilla! Colaboré a mejorar las condiciones socioculturales de una población.

Editora: Holguín es un territorio muy fértil para el arte y la literatura, ¿cómo valora Joaquín la creación literaria actualmente en Holguín y en Cuba?

Joaquín Osorio: Es cierto que Holguín es un territorio muy fértil para el arte y la literatura. Trataré de hacer una valoración de la creación literaria en esta provincia, aunque no soy crítico. Ese ejercicio es muy difícil y vital. Las obras de nuestros escritores lo necesitan. Algún día deberá ocurrir porque hay un grupo bastante numeroso de creadores, sobrepasan los trescientos, y esta cifra es una constante en esta entrevista. El núcleo mayoritario son los poetas que van del verso libre al rimado; luego le siguen los narradores, dramaturgos y ensayistas. Algo destacable es que ninguno se parece a otro en cómo escriben y leen en público, abordan temáticas múltiples. Han publicado muchos libros en Cuba y el extranjero, aparecen sus textos incluidos en revistas y antologías de diversos países, y por supuesto en toda Cuba. Han ganado premios locales de la ciudad y otros muy importantes como el Nacional Nicolás Guillén, el Alejo Carpentier o el Casa de las Américas. Entre ellos hay una unión fraterna, coinciden en tertulias, peñas, cafés y eventos. Para mí es uno de los grupos más interesantes del país. Reflejan sus problemas cotidianos. Bregan por estar bien informados sobre la actualidad literaria del mundo. Luchan por abrirse paso con la autopromoción. Sus libros, después de ser publicados se agotan. No sé empolvan en las estanterías. Siempre he estado más cerca de los poetas, los pintores y los músicos. La familia de los poetas cuenta con una producción literaria copiosa, rica, variada, diversa, abordan el dolor, el desamor, la isla, la ciudad, la familia, el tiempo, la casa y por supuesto el amor. Pienso que se han ganado un lugar en la historia de la literatura holguinera y cubana. Los estudiosos en el tema lo confirmarán en el futuro.

Editora: En su opinión, ¿qué le falta a la promoción literaria actualmente en Holguín y en Cuba?

Joaquín Osorio: En Holguín se trabaja por promover la literatura a través de diferentes espacios que tienen un mismo público y llegan a fatigarse. Es difícil insertar en las actividades a los estudiantes de las carreras de la Facultad de Humanidades y otras enseñanzas. En las emisoras radiales no existe un programa dedicado al libro y menos en el telecentro, por las pocas horas que de transmisión que tienen. Sí, existe un público lector que compra los libros que desaparecen de los estantes de las librerías. Cuando uno visita otras provincias, se asombra de verlos allí. Lamentablemente no contamos con un espacio como el Sábado del Libro, que se realiza en La Habana y que se da el lujo de presentar las novedades editoriales casi acabadas de salir de imprenta, mientras que aquí, debemos esperar al calendario de las Ferias del Libro para poder tener acceso a ellas. Es importante continuar ofreciendo cursos para la superación de promotores noveles. Es ardua tarea. Ha de ser cotidiana, constante, “con todos y para el bien de todos”. Promover ha de ser para elevar a una dignidad superior, para hacer valer a los creadores, para mejorar sus condiciones intelectuales, para hacer que se conozca y reconozca sus obras en  todos los sitios posibles y también, para contribuir a la felicidad, al mejoramiento humano del público lector, cantera de artistas. Ésta ha de ser nuestra obsesión, nuestra misión diaria.

 Editora: Oficialmente se encuentra jubilado pero continúa colaborando  en distintos proyectos culturales, entre ellos el Proyecto Rosa del Desierto, ¿cree usted en que los proyectos culturales independientes puedan aportar algo positivo al contexto cultural contemporáneo?

Joaquín Osorio: He aceptado la jubilación, pero no el retiro. Es muy difícil para quien lleva tantos años en el ejercicio constante de la promoción cultural, aún con sueños a los ya casi sesenta y seis años, ofreciendo ideas, impulsando a los más jóvenes entusiastas, a hermosos proyectos como el Premio Rosa del Desierto o el Concierto de la Hispanidad en Holguín. Como estos proyectos, existen otros en Cuba y otros países: Claustrofobias, de Yunier Riquenes; Décima al Filo, de Odalys Leiva; Escribanía II, de Liudmila Quiñones;  el de Carilda Oliver Labra y Lorenzo Suárez Crespo; el Proyecto Ojalá, de Silvio Rodríguez; Caguayo, de Alberto Lescay;  y Letra Abierta de Inmanuel Castell, cinco de ellos son auspiciados por el Frente de Afirmación Hispanista de México. Rosa del Desierto ya va para el tercer año de su abnegada labor. Me siento complacido en brindarle mi modesto esfuerzo, mi apoyo y mi confianza a tan noble causa que ya cuenta con sus primeros frutos, que dará otros e incentivará aún más a nuestros jóvenes creadores, como ocurrió con el concurso Nuevas Voces de Poesía que hice durante 25 años. Varios de aquellos noveles escritores  crecieron  y han logrado importantes lauros en certámenes, como el Nicolás Guillén: Luis Juseff Reyes, Jamila Medina y José Luis Serrano.

Editora: ¿Algún mensaje que quiera compartir para los amantes de la literatura y seguidores de su obra?

Joaquín Osorio: Mi mejor mensaje es que sigan soñando, que conviertan esos sueños en realidad, que no se cansen. Hay muchos talentos por descubrir en toda Cuba. Hay una cantera enorme en los niños, en los jóvenes y no debemos descartar a los adultos, no declararlos desfasados. Es vital incentivar la lectura, descubrir los tesoros que aún se conservan en nuestras bibliotecas, partiendo siempre de los clásicos, de los maestros. A mí me gusta orientar unos primeros cien títulos de libros. Les digo, tómense una foto antes de comenzar la “interesante hazaña” y otra, luego de concluirla. Les va a cambiar el rostro, el alma, van a crecer, porque se enriquecerán intelectual y espiritualmente. Sus rostros darán luz.

Mi mejor mensaje es que se conviertan en un ser creíble: honesto, cumplidor, responsable, noble, con capacidad de perdonar, abnegado sin límites, discreto, paciente y muy observador.

Editora: Muchas gracias Joaquín, por tu pasión, por tu esfuerzo y sobre todo, por haber dado tu mano amiga, tu mano de ángel creíble a  tantos jóvenes escritores y artistas de Holguín y de Cuba. Gracias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

8 comentarios en “Joaquín Osorio Carralero: el ángel creíble

  1. Eugenio Almaguer Rodríguez

    Tuve el privilegio de trabajar con Joaquín Osorio durante varios años en la Biblioteca “Benito Juárez” de la Universidad de Holguín. Su constancia, laboriosidad y amor al trabajo lo hicieron una persona verdaderamente admirable que será siempre recordado por todos los que lo conocieron. Su partida de nuestra biblioteca, en busca de nuevos horizontes, fue una pérdida irreparable.
    ¡Felicidades, querido amigo, en tu cumpleaños sesenta y seis!
    Un abrazo
    Eugenio

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  4. Rafael A. Inza

    Joaquín no solo es el ángel de los jóvenes escritores, Joaquín es el padre, el amigo, el eterno enamorado, el hermano mayor que te pone la mano en el hombro y te guía , el cómplice, el conjurado, el que guarda el camino, el consejero, el mecenas… y algunas veces el demonio que te empuja adelante para que te abras camino al tropezar. Gracias Joaquín. Nuestra deuda para contigo (la mía), es portentosa.

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